El revestimiento para techos y paredes es una técnica utilizada habitualmente por los profesionales de la madera como recurso estructural, funcional y decorativo en viviendas y locales comerciales.
Funciona como aislante térmico y acústico, además de ocultar imperfecciones como grietas, manchas de humedad e instalaciones defectuosas. Ofrece amplias posibilidades decorativas considerando los colores y texturas naturales de la madera. Permite tanto revestir una sola pared como espacios completos, incluyendo exteriores como fachadas, porches y terrazas.
¿Qué madera se usa para revestir paredes?
- Interiores: materiales de densidad media o media-baja como pinos y robles españoles, que favorecen la ventilación.
- Exteriores: maderas de mayor densidad como alerce, ipé, teca o balau, que ofrecen alta durabilidad natural y excelente resistencia mecánica.
Tipos de revestimiento
- Lamas de madera natural: piezas macizas de 2,2 a 3,5 m de altura, 70–230 mm de ancho y 20–22 mm de espesor.
- Lamas alistonadas: listones encolados que permiten dimensiones superiores a 3 m.
- Lamas tratadas: protegidas químicamente contra organismos xilófagos.
- Lamas termotratadas: sometidas a altas temperaturas sin oxígeno.
- Madera acetilada: modificada químicamente para reducir la absorción de agua.
Cómo se puede revestir una pared
- Tableros o tablas: melamina, chapas de madera o tableros rechapados.
- Laminados: sistema de clic, fácil instalación y tratamientos antihumedad.
- Machihembrados: tablas mecanizadas, acabadas con barnices o pinturas.
Actualizado el 1 de agosto de 2020.